AFGANISTAN: LA FURIA NO ENTIENDE DE CUMBRES
Afganistán, un pueblo que se encuentra en las ruinas debido al bombardeo Norteamericano, el cual ha provocado furia y desgracia. Así lo demuestran cientos de personas quienes manifestaron su dolor y su furia en Afganistán por las vidas que se cobraron los bombardeos estadounidenses a principios de esta semana, mientras que en el noroeste paquistaní se intensificó la violencia de los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y el Talibán.
Ésa es la situación en el terreno pocas horas después de que desde Washington surgieran palabras alentadoras tras la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y sus homólogos de Afganistán, Hamid Karzai, y de Pakistán, Asif Ali Zardari, el pasado miércoles 6. "Nos encontramos hoy como tres naciones soberanas unidas por un objetivo común, desbaratar, desmantelar y derrotar a la red al-Qaeda y a sus aliados extremistas", de esta manera resumió el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su reunión con los mandatarios de Pakistán y Afganistán, a quienes ratificó el apoyo “inquebrantable” de su gobierno.
Y es que la desestabilización de Pakistán y el creciente número de muertos en Afganistán no podría haber llegado en un peor momento para Barack Obama. Fue evidente su preocupación en la reunión trilateral de washington. Esta vez, el mandatario norteamericano esquivó las frases optimistas. “El camino por delante será difícil, habrá más violencia y pasos atrás, pero contamos con un compromiso duradero para derrotar a Al Qaida y apoyar a los gobiernos democráticos de Pakistán y Afganistán”, señaló en una conferencia de prensa, al salir de la reunión en la Casa Blanca.
Para muchos afganos, la cumbre en Washington no significa gran cosa, particularmente cuando se dio poco después de la muerte de más de un centenar de civiles según estimaron las autoridades de Afganistán, en unos ataques que ensombrecieron el encuentro en EE.UU.
El ataque aéreo de los Estados Unidos, el cual dirigido erróneamente, mató a 120 afganos, incluyendo docenas de mujeres y niños y es considerado como el más mortal de los bombardeos que causaron muertes civiles hasta ahora en los ocho años desde que Estados Unidos lideró la invasión a Afganistán.
Las familias, en Afganistán occidental, estaban buscando cuerpos entre las ruinas de sus hogares hechos de barro y ladrillos. “Había mujeres y niños entre los muertos”, dijo Jessica Barry, una vocera de la Cruz Roja. “Parecía que querían buscar asilo dentro de la casa cuando ésta fue impactada. Los sobrevivientes dijeron que el número de muertos seguramente aumentaría mientras continuaba la búsqueda de los cuerpos.”
Es probable que la matanza de tantos afganos civiles por aviones estadounidenses enfurezca a los afganos y resulte en un mayor apoyo a los talibán en el área bombardeada.
El duelo se tradujo el pasado jueves en disparos al aire y lanzamiento de piedras contra edificios gubernamentales en las calles de Farah, en protestas que dejaron varios heridos.
Aunque la Secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, dijo que su gobierno sentía profundamente las muertes, Obama anticipó que se esperaban más problemas y más violencia en el futuro.
La cumbre buscaba implementar las recomendaciones del análisis de la situación en la región que hizo Washington, entre las que están un incremento dramático en las capacidades operativas y armamentísticas del ejército afgano.
Además, se identificaron además los "refugios" de los insurgentes dentro de Pakistán, que socavan la seguridad de Afganistán.
Y el actual frente de guerra parece estar en lo que muchos observadores consideran como uno de esos refugios en ese país vecino.
Los choques más fuertes se dieron nuevamente en Mingora, la ciudad principal en el valle de Swat, cuyos alrededores fueron bombardeados mientras que adentro, según informan testigos, los talibanes se preparaban para atacar.
Uno de esos testigos describió cómo los militantes radicales estaban plantando minas antipersonales, cavando trincheras y talando árboles para bloquear los caminos.
La Cruz Roja, entre tanto, advirtió sobre el empeoramiento de la crisis humanitaria en la región, mientras que sus equipos se declararon incapaces de llegar a las áreas más afectadas.
Aunque la organización humanitaria aclaró que era difícil precisar el número de desplazados, estima que son al menos medio millón de personas.
Es por todo esto que no hay Cumbre que minimice la furia de un pueblo dolido y vejado por tantos años.
Fuente: BBCMundo.com/Elmundo.com

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